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Members Calling #172 | Marc Vallhonesta: “¿Cómo puede un sector que todos utilizaremos algún día llevar décadas sin cambiar?”
Desde que el ser humano es humano, siempre hemos buscado formas de despedirnos de quienes queremos. Cambian los rituales, las costumbres y las maneras de vivir el duelo según cada cultura, pero hay algo que permanece: despedir a alguien nunca es fácil. Y menos aún cuando, en medio del dolor, toca ocuparse de un funeral.
Trámites, presupuestos, pagos, decisiones, llamadas, dudas… Una larga lista de gestiones que llega precisamente en un momento en el que lo último que apetece es ponerse a gestionar nada.
De esta realidad, que pocos cuentan pero muchos viven, nace Funos, la comparadora de funerarias creada y dirigida por Marc Vallhonesta (Barcelona, 1978). Su propuesta: llevar tecnología a un sector tradicionalmente estático y ayudar a las familias a agilizar un proceso que puede resultar especialmente tedioso.
TB: ¿Cuál es el propósito de tu proyecto?
MV: Siempre me ha costado aceptar aquellas situaciones en las que las personas toman decisiones importantes con tan poca información, tan poca transparencia y sin poder hacerlo con verdadera libertad. Ahí vimos la oportunidad de construir un negocio, pero también de corregir una situación que nunca nos había parecido justa.
En Funos queremos cambiar eso. Estamos construyendo la marca que aporta transparencia, claridad, empatía, y profesionalidad, en definitiva, que empodera al usuario gracias a la tecnología. Con la infraestructura tecnológica que permita a cualquier persona informarse, comparar, contratar y gestionar todo lo relacionado con el final de la vida con la misma facilidad y transparencia con la que hoy reservamos un hotel o compramos cualquier cosa por Internet.
TB: ¿En qué punto está vuestro proyecto y dónde lo ves dentro de dos años?
MV: Hemos validado el modelo, hemos conseguido llevar el negocio a la rentabilidad y ahora viene el momento de escalar. Operamos en toda España con acuerdos con más de 750 funerarias y tanatorios, y seguimos incorporando nuevos servicios alrededor del final de la vida. Dentro de dos años me gustaría que Funos dejara de ser conocido como un comparador para convertirse en la plataforma de referencia del sector, combinando marketplace, software, IA y datos para conectar familias, funerarias, aseguradoras y administraciones. También esperamos haber iniciado nuestra expansión internacional.
TB: Una decisión clave que haya marcado tu proyecto.
MV: Elegir un mercado enorme precisamente porque nadie quería entrar en él. Cuando empezamos, muchos nos preguntaban por qué funerarias. Para mí la pregunta era la contraria: ¿cómo es posible que un sector que todos utilizaremos algún día apenas hubiera cambiado en décadas?
Siempre me han atraído los mercados donde el consumidor se siente sin poder, tiene poca información y poca capacidad de decisión. Creo que la tecnología tiene que servir para que las personas puedan decidir libremente. El sector funerario era probablemente uno de los mejores ejemplos. Ahí vimos una oportunidad enorme para generar valor. Apostar siempre por el conocimiento antes que por el volumen. Hemos preferido crecer de forma sostenible, especializándonos y trabajando con clientes con los que podamos aportar verdadero valor.
TB: ¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado y qué te ha enseñado?
MV: Emprender en un sector donde la confianza es mucho más importante que la tecnología. Puedes construir el mejor producto del mundo, pero si no consigues generar credibilidad entre familias y profesionales, no sirve de nada. He aprendido que innovar no consiste únicamente en desarrollar tecnología; consiste en conseguir que las personas quieran utilizarla. La innovación solo tiene sentido cuando resuelve un problema real.
TB: El mejor consejo que te han dado.
MV: Me encanta rodearme de personas mejores que yo, pedir opinión y escuchar consejos. Luego tomo mis propias decisiones, pero creo que una buena conversación puede ahorrarte meses de errores. Si tuviera que quedarme con un único consejo sería éste: vende antes de construir. Hasta que alguien no paga voluntariamente por tu producto, solo tienes una hipótesis.
TB: Todos cambiamos con el tiempo. ¿Has cambiado de opinión sobre algo?
MV: Antes era más idealista y pensaba que una gran idea era lo más importante. Hoy sigo creyendo en las ideas, pero he aprendido que lo que realmente marca la diferencia es el equipo que hay detrás y la ejecución: personas con pasión, resiliencia y capacidad de ejecución, que cuidan los detalles, se rodean de los mejores y nunca pierden de vista la realidad financiera del negocio. Hoy sigo siendo igual de idealista, pero mucho menos ingenuo.
TB: Un referente profesional que te inspire.
MV: He tenido la suerte de aprender de muchas personas. Por citar algunas, Urs Rothmayr y Mathieu Carenzo me han enseñado a cuestionar las cosas y a pensar diferente.
TB: ¿Qué valoras más en las personas con las que trabajas?
MV: La honestidad. Prefiero trabajar con alguien que me contradiga con buenos argumentos antes que con alguien que siempre me dé la razón. También el compromiso y la fidelidad.
TB: Una tecnología que marcará el futuro.
MV: La robótica. Vivimos obsesionados con digitalizar el software, pero todavía quedan muchísimos trabajos físicos que cambiarán radicalmente durante las próximas décadas.
TB: Una startup o empresa que admires y por qué.
MV: Airbnb. No solo porque hayan construido una empresa extraordinaria, sino porque han conseguido hacer fácil lo difícil. Además, creo que siguen bastante fieles a sus principios.
TB: ¿Qué haces para desconectar?
MV: Irme de fin de semana con la familia, salir con los amigos, pasear, cocinar, y dedicar tiempo a cosas como el bricolaje o la jardinería.
TB: Un libro para recomendar.
MV: ‘Hablando en Plata’, de Mathieu Carenzo. Porque desmonta muchos mitos del emprendimiento y recuerda que construir una empresa consiste, sobre todo, en vender, ejecutar y generar caja. Y lo más valioso: te dice las cosas como son, sin maquillarlo, basado en casos reales.
TB: Una canción que defina tu momento vital.
MV: ‘Viva la Vida’, de Coldplay. Habla de cambio, de construir, de caer y volver a empezar. Creo que cualquier emprendedor se reconoce un poco en esa historia.
TB: Una receta, un plato, un restaurante.
MV: Me encanta cocinar y reunir a familia y amigos alrededor de la mesa. Probablemente sea una de las cosas que más disfruto. Y si hay un plato que me gusta especialmente son los arroces. En cuanto a restaurantes… sería incapaz de elegir solo uno. Allí donde voy, guardo recuerdos de buenos restaurantes donde me gustaría volver.
TB: Un lugar del mundo.
MV: Estados Unidos, y más concretamente, California y las grandes ciudades de la costa este. Aunque no todo es perfecto, me fascina su manera de ser extrovertida, su apertura, su espíritu emprendedor, trabajador e innovador, así como la libertad que se respira. Podría vivir encantado en Miami, Nueva York o San Francisco.
TB: ¿Dónde invertirías 100k?
MV: La mitad en Funos. La otra mitad en startups lideradas por fundadores excepcionales.
TB: Si no fueras emprendedor…
MV: Haría algo relacionado con el Marketing y el consumidor. Probablemente montaría un restaurante (¡también emprender!) y seguiría dando clases. Me apasiona entender a las personas, diseñar experiencias de consumidor excepcionales y resolver problemas reales que tengan un impacto positivo en la vida de la gente.
TB: ¿Qué es Tech Barcelona para ti?
MV: Tech Barcelona es mucho más que una asociación, unos miembros, unos espacios… Ha sido capaz de generar ecosistema, relaciones entre los implicados, influir en las instituciones públicas y privadas, promover el movimiento emprendedor de Barcelona en el mundo… Ha demostrado que cuando conectas emprendedores, inversores, corporaciones e instituciones de verdad, el resultado es mucho mayor que la suma de las partes.