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Petit Comitech | Cómo construir, escalar y volver a empezar con Oriol Vila
Vas a un evento de networking. ¿Sabes a quién te vas a encontrar? ¿Sabes con quién tienes que hablar? Probablemente no. Y luego, aunque la conversación sea interesante, unos días después ya no recuerdas ni la mitad de lo que os contasteis.
De esa fricción tan cotidiana nace BlaBlaNote, la nueva aventura de Oriol Vila, cofundador y durante once años CEO de Holaluz, compañía que superó los 300.000 clientes, llegó a los 900 empleados, salió a bolsa en 2019 y se convirtió en una de las grandes referencias del ecosistema cuando éste aún era incipiente. Desde 2025, arranca de cero con una plataforma de Inteligencia Relacional pensada para no perder el hilo de las personas que conocemos.
(Nota al pie: la herramienta nos hubiera ido muy bien para hacer el resumen de este Petit Comitech organizado junto a EAE Business School).
Emprender es montar algo útil para uno mismo
La idea de BlaBlaNote parte de una convicción heredada: “según la teoría de mi padre, si montas algo útil para ti, las probabilidades de que sea útil para más gente aumentan”. Oriol era de los que, tras un evento o una comida, se hacía un Word o Excel con lo ocurrido. El problema es que esos documentos “acaban acumulando polvo”. Faltaba una herramienta para gestionar la vida relacional de forma activa, no archivarla y olvidarla.
Volver a la casilla de salida
Después de Holaluz, Oriol pasó una temporada como consejero, advisor, coach y profesor. Pero lo tenía claro: “a mí me gusta emprender, estar en primera línea, ponerme a hacer cosas, entregarlas y probarlas”. Incluso dentro de Holaluz, los inicios eran su etapa favorita: 60-70 horas semanales, fines de semana incluidos, durante tres o cuatro años. “Es la etapa que recuerdo con más cariño, muy ágil, una hoja en blanco y todo por crear.”
Eso sí, avisa de que el pasado no garantiza nada: “éxitos pasados no definen éxitos futuros”. Holaluz era B2C en energía; BlaBlaNote es B2B en software, un terreno donde reconoce estar aprendiendo desde cero. Lo que sí se lleva consigo es la reputación: “todos mis mails empiezan con un ‘Hola, soy Oriol Vila, cofundador de Holaluz’. Y así, como mínimo, la gente me responde al primer mail.”
No cualquiera, no solo, no cuando el mercado no está listo
Para Oriol, emprender no es apto para cualquier perfil: “decir que todo el mundo puede ser emprendedor es como decir que cualquier persona puede ser cocinero, peluquero o deportista de élite”. Y detecta tres condiciones que marcan la diferencia:
- Resiliencia. El volumen de noes (o directamente de silencios) que recibe un emprendedor es altísimo en un mundo saturado de correos.
- Buena compañía. “No emprendería solo ni mal acompañado.” Para él, emprender en solitario implica una soledad de liderazgo difícil de sostener, y un mal socio es una de las principales causas de mortalidad (y de sufrimiento) en una startup.
- Networking de valor. Vivimos en un mundo relacional: encontrar con quién colaborar y crecer marca la velocidad y la solidez del proyecto.
A todo esto añade una última variable que nadie controla: el timing. “Todo el mundo lanza una compañía cuando cree que es buen momento. Pero solo el tiempo te acaba dando la razón.”